Soy cómo el mar, cuantas veces lo digo, pero es que es cierto. Casi siempre inquieto, un ir y venir, movimientos continuos... pero dentro de los límites. Así está el mar, siempre marcando la playa, casi cubierta o inmenso arenal, pero dejando ver ese lugar. Llega un día, en el que el mar se embravece, se revoluciona, se altera y cubre el arenal, llega a la carretera y olvida delimitar. Ese día explotas, la gente piensa que la culpa es del mar, que si ha invadido la tierra, se ha salido de sus márgenes... pues no. ¿Cuántas veces la tierra le ha comido lugar al mar?
Llevaba días en los que yo no me notaba yo misma, no estaba cómo habitualmente soy yo y cada vez que me daba cuenta, me ponía peor conmigo misma. Notaba mi humor, intentaba disimularlo, creo que lo bordé, pero llega un día en el que necesito contarlo, exploto y tengo que confesar que no he tenido mis mejores días. Quizá sea lo que me ha ocurrido en otra ocasión, la carga durante la enfermedad se hace llevadera, pues miles de preocupaciones ocupan tu cabeza como para pensar en lo saturada que puedes estar mentalmente, en cambio, cuando tu tratamiento termina, tu cabeza se libera de tratamiento, y todo lo que en su momento no pasaste, se junta.
No me gusta nada esta situación, estos días, no sé como afrontar mi Vida sin ser yo misma, lo reconozco, de hecho no sé hacerlo. Ahora, unos días después de explotar, de pensar en que hasta aquí llegaron esos días en los que Mirian no era la Mirian de siempre, vuelvo a actualizar y a contaros que estas cosas pasan, que estos altibajos los tiene una persona del día a día por razones probablemente más insignificantes que esta (a cada uno le cuesta lo suyo), que si el peinado no me ha salido como quería o que si el mando de la tele no tiene pilas... yo, me he dicho a mí misma que tengo el derecho de ponerme un poco de bajón, pero poco muy poco, poquísimo, de hecho, muuuuuuuuy poquitito.
Siento no haber actualizado estos días, pero no sabía que contaros, estando de bajón no me apetecía hablaros del bajón porque me enbajonaba y claro, quién sería el buen desenbajonador que me desenbajonaría, pues el buen desenbajonador que me desenbajonó fue un buen desenbajonador... Exacto, me he liado! Jajajajajajaja (me estoy riendo yo sola).
Os mando un beso grande para todos vosotros y gracias por hacer que a pesar de mi ausencia Bloguera de esta semana, sigáis visitándome por aquí para saber de mí. Un beso a todos y todas, gracias de nuevo jeje, muaac ;).


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