Sigo siendo aquella dulce niña que de pequeña le encantaba ver ambulancias, que quería saber que pasaba cada vez que veía un accidente, que soñaba con auscultar con un fonendo, que disfrutaba con las batas y gorros de quirófano, que le encantaba hacer que pinchaba para hacer analíticas, aquella niña que se ilusionaba pensando que un boli era un bisturí y sus peluches estaban llenos de cortes y pinchazos, aquella enana que se sabía los nombres de todos los huesos de la cabeza y los decía como el Padre Nuestro cuando iba a la consulta de la médica de cabecera de sus padres, aquella niña que en cuanto llegaba al centro de salud pedía a las enfermeras que le pusieran una pupa (un cacho de esparadrapo pintado de rotulador rojo para simular sangre),que se sentía la reina en clase con una tirita, que se rompía la muñeca cuatro veces y cada vez que llegaba a clase se sentía guay, una niña sonriente que disfrutaba colocando palos a la gente en el suelo para que los saltaran, lo que esa niña no sabía es que para esa gente, la diversión de ella era la recuperación diaria de mucha gente, la rehabilitación... Hoy sigo siendo aquella que soñaba con un mundo de hospital, que cada vez que se oía una sirena de policías, bomberos o ambulancia salía corriendo a su galería a ver que pasaba y seguía con la vista del coche, camión o furgoneta hasta donde su vista alcanzara y la luz y el ruido de estos desapareciese, aquella que si veía una ambulancia parada en una acera, corría para conseguir ver lo que había dentro, la que daba paseos "casuales" cerca de ella jaja, aquella niña... Lo que esta niña no sabía es que las ambulancia las vería de cerca, pegada a ella, que a la que auscultarían con el fonendo sería a ella, que los que estaban con las batas y los gorros eran los médicos y ella la que los veía desde la camilla, que las analíticas serían pinchadas en sus brazos que el "boli-bisturí" haría "tatuajes" en su cuerpo, que los nombres de los huesos de la cabeza se le olvidarían pero aprendería otros, entre ellos los que le quitaron a ella, esa niña no sabía que las "pupas" ya no las necesitaría, que las tiritas serían como gotas de lluvia en un océano, que las roturas de muñeca serían necesidades de tirita comparado a lo que pasaría en el futuro, que los palos de rehabilitación se los tendrían que poner a ella, que el mundo de hospital se haría realidad por un tiempo, que las sirenas las escucharía desde la ventana de la habitación del hospital y que las ambulancias las conocería desde dentro....
Son cosas que una niña sueña desde detrás y luego lo pasa delante... Son cosas que pasan, pero todo pasa por algo, y quizás la Vida me ha dado un giro completo para que entendiese que en la Vida todo puede ser a bien o a mal, y a mi me ha tocado la parte que quiero que me toque, la buena, la genial y la mejor.
Gracias a la Vida que me ha dado y enseñado tanto.
En estas Navidades no pido un año mejor ni peor, sólo pido un año como este, un año en el que tenga tiempo a llorar y a reír, un año en el que se pueda disfrutar y un año en el que la Salud sea el regalo universal.
Aprovecho para desearos unas gigantescas Felices Fiestas cargadas de cosas buenas y de buenos deseos cumplidos.
Os dejo unas fotos para que os metáis en el ambientillo Navideño si es que aun no lo estáis, que ya deberíais eh! Jeje, espero que os gusten ;).
¡FELIZ NAVIDAD!
Si queréis firmar, ahora es muy sencillo, sólo tenéis que seguir estos pasos en caso de que no tengáis cuenta google:

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